Recomendamos

Espiritualidad y Terapia Familiar con los sobrevivientes del suicidio de adolescentes

Conferencia: Juan Grimes

En los tiempos de Freud, comenta el Dr. Grimes, había una gran separación entre los campos científicos y religiosos. Sin embargo, hoy hay un gran deseo de que ambos campos se reúnan. Desde 1980 varios autores han escrito sobre la espiritualidad y la terapia familiar, incluso el DSM IV ya tiene varias categorías sobre la espiritualidad para que podamos utilizar en nuestra evaluación de nuestros clientes.

A continuación el Dr. Grimes nos muestra algunas de las ideas y resultados de investigaciones provenientes de psicólogos y proveedores de terapia familiar sistémica:

Las creencias y prácticas esprituales trascendentes promueven el funcionamiento familiar, especialmente en tiempos de crisis (Stinnett y DeFrani, 1985, Beavers y Hampson, 1990, Walsh y McGolderick, 2010). Además permiten una mejor aceptación de las pérdidas al vivir y amar en plenitud (Walsh y MacGolderick, 2010).

De acuerdo a Rando (1993), continúa el Dr. Grimes, las muertes que se consideran indignas traen un sentido de vergüenza y esta vergüenza interfiere la recuperación. El suicido es considerado históricamente como una muerte indigna.

Aparece entonces el Duelo Deslegitimado (Kenneth Doka) que priva del derecho a sentir dolor y hacer luto por otros, o por uno mismo, de aquellas pérdidas que no son socialmente admitidas, que no pueden reconocerse abiertamente y que no pueden lamentarse públicamente.

Si un familiar muere de cáncer, fácilmente la familia lo puede decir abiertamente y recibir apoyo. Sin embargo esto no ocurre así con otro tipo de muertes, como las que suceden por Sida, homicidio, ejecuciones y martirios, suicidio… y van a recibir menos apoyo, afirma el Dr. Grimes.

Dos aspectos importantes con respecto a este tipo de duelo, resulta de los prejuicios de la sociedad de quien no se recibe apoyo ni reconocimiento.

Así durante la terapia aparecerá esta dimensión intra-psíquica, estas reglas sociales interiorizadas. Por tanto, el paciente va a internalizar estos sentimientos de rechazo, y se va a auto-evaluar según las reacciones sociales de rechazo.

En el proceso del duelo las reacciones familiares de cada miembro serán diversas. Cada miembro tiene su propia reacción y a su vez afectará a las reacciones del resto de la familia. Un hermano puede experimentar menos culpa que un progenitor y puede mostrarse intolerante a la reacción de los padres. Un hermano puede aceptar la muerte por suicidio, mientras que otro necesita entender qué ocurrió, explicaciones de porqué murió. Entonces las dos personas tienen un conflicto; se forman subgrupos familiares alineados con una perspectiva u otra. La cohesión familiar se resiente.

Los miembros familiares se están manejando entre la vergüenza y la culpa, donde la psicología no puede muchas veces ayudar. Existen creencias de tipo social equivocadas: “Esta persona va a ir al infierno”. Aparece entonces una angustia espiritual que puede   bloquear el proceso de sanación. En la terapia con estas familias será crucial investigar cómo la creencia religiosa ha contribuido a la vergüenza a la culpa y/o a la falta de amor.

El Dr. Grimes nos explica un caso de un muchacho de 22 años con depresión crónica, cuyo hermano se había suicidado anos atrás. Este muchacho muestra un gran sentimiento de vergüenza basado en unas creencias religiosas donde el suicidio es algo inmoral y digno de condena. Quizá esta depresión crónica sea consecuencia de un secreto que no puede compartir con los demás, con una creencia de que su hermano esta en el infierno. Por ello en terapia necesitamos tratar las experiencias y las creencias religiosas, porque unas creencias no correctas pueden bloquear la terapia.

Así, nuestra labor como terapeutas familiares frente a la angustia espiritual, consistirá en ayudar a que los clientes inviertan en tradiciones, rituales o comunidades espirituales que los vinculen de maneras más positivas. Para muchos clientes, se puede aprovechar la nueva semilla espiritual y ofrecer una visión más amplia de la humanidad y de conexión que les inspira mejor.

Una posición alejada del proselitismo, lo que sería poco ético, afirma el Dr. Grimes, pero que investiga las creencias del cliente y las comunidades espirituales que pueden servir de ayuda de acuerdo al estilo del cliente.

A modo ejemplo, el Dr. Grimes ofrece información acerca de cómo la fe católica enfoca el suicidio, advirtiendo que no es su deseo imponer esta visión sino informar a una población , como la de América Latina, que en su mayoría participa de la fe católica. Así, según el Catecismo de la Iglesia Católica:

2283: No se debe desesperar de la salvación eterna de aquellas personas que se han dado muerte. Dios puede haberles facilitado por caminos que El solo conoce la ocasión de un arrepentimiento salvador. La Iglesia ora por las personas que han atentado contra su vida.

Por ello es muy importante escuchar las creencias del paciente. De este modo, se puede ayudar de forma muy profesional ofreciéndole información correcta de acuerdo a su propia religión.

Los temas más prominentes para los supervivientes de suicidio suelen ir en línea con los siguientes:

  • ¿Por qué?:  Dar sentido a la muerte
  • Responsabilidad:  Culpa y vergüenza
  • Trauma:  Conmoción y horror
  • Alivio:  El final del sufrimiento
  • Enojo:   Percepción del rechazo y abandono

Con frecuencia la familia busca una explicación y revisa los eventos anteriores a la muerte, qué pasó en el trabajo, en la escuela, con su enamorado/a, con la familia… pero nunca va a saber la historia completa.

El Dr. Grimes nos informa de algunas estadísticas. Según los investigadores, el 90% de las personas que murieron por suicidio tenían una enfermedad mental, lo cual sirve de explicación aunque no pueda ser toda la explicación.

La responsabilidad involucra culpa y vergüenza: “si yo hubiera sido un mejor padre, si hubiera pasado más tiempo con mi hija…””si hubiera aceptado su invitación a casarnos”. 

Según los investigadores, nunca una única acción explica el suicidio. La decisión de suicidio no es fácil, por ello no podemos buscar en las explicaciones sanas racionales.

Si la persona que murió ha dejado una carta con explicaciones de vergüenza o de venganza podemos utilizar medios narrativos para re-escribir su relación con el muerto.

Además cobran mucha importancia las experiencias de cómo, cuándo y quién se encontró al fallecido. Si la persona en la familia que descubrió al hermano ahorcado en la bodega fue la hermana, esta hermana sufrirá estrés post-traumático además del duelo por la pérdida.

En otro lado encontramos a las personas tienen un cierto sentido de alivio después de la muerte. A pesar de este alivio también experimentarán un sentimiento de vergüenza. El Dr. Grimes pone el ejemplo de un hijo que llevaba más dos años amenazando que se iba a suicidar. Cuando finalmente se suicida, los padres sentirán un cierto alivio: “por fin, mi hijo ya está en paz”. Sin embargo no es un alivio común, será un alivio bastante ambiguo.

También encontramos sensación de enfado. La sensación de enojo es normal con alguien que ha elegido dejarnos. Sin embargo, este enojo puede estar buscando también un chivo expiatorio, que algunas veces puede ser Dios u otras veces los mismos terapeutas: “si Vds. hubiesen estado mejor preparados o hubiesen sido mejor cuidadores esto no hubiera ocurrido. El Dr. Grimes alerta al auditorio de este tipo de clientes que pueden llegar incluso a buscar apoyo en sus abogados.

Las consecuencias para los familiares que sobreviven al suicidio de otro familiar pueden alinearse con:

  • La ruptura social, el aislamiento.
  • La pena, el estigma.
  • La suicidalidad, ¿por qué seguir adelante?
  • El dolor, la aflicción, la nostalgia.

Después de esta muerte repentina en la familia, los familiares tienen la percepción de que no pueden continuar su vida normal. Los terapeutas podemos ayudarles en la terapia informándoles que hay otras familias con similares experiencias, también diciéndoles que sus amigos son todavía sus amigos, pero se sienten incómodos sobre qué deben decirles. De este modo reformulamos la idea del rechazo: son sólo sentimientos incómodos.

En los resultados de las investigaciones muchos padres tienen la ideación de que este tipo de suicidio va a repetirse en otros miembros de la familia. Consecuencia de ello tienen el deseo de cuidar a otros miembros de la familia, mostrando conductas de protección con los hijos.

Así, después de que el suicidio irrumpe en la familia, encontraremos que en estas familias se producen las siguientes consecuencias:

  • Pérdida de la cohesión.
  • Pérdida del funcionamiento
  • Perdida de la habilidad de cuidar a los miembros heridos.

Los pensamientos de los padres pueden ser muy recurrentes: “Soy un mal padre, no cuido suficientemente a mi hijo”. La vergüenza que ya siente el paciente, más creencias  erróneas pueden afectar su autoestima y su auto-interpretación: “no tengo la capacidad de cuidar a mis hijos”.

Además influirán otros factores como ser testigo directo o la persona que descubre el cuerpo; la edad de la víctima y la edad del sobreviviente; la naturaleza de la relación entre el sobreviviente y la víctima, por ejemplo qué había ocurrido entre ellos la noche antes o los días antes; el método de suicidio; la extensión, intensidad y resiliencia de la red social; y el grado en el cual el sobreviviente es capaz de basarse en fuentes regulares de apoyo como la iglesia, la profesión de salud mental y la familia extensa.

Los problemas con la terapia.

A veces podemos tratar el duelo sólo con los sentimientos de pérdida y podemos explorar el estrés post-traumático. En este tipo de estrés entran en la mente del paciente noche y día pensamientos intrusivos de la imagen de su hermano y no puede dormir. Por ello, debemos tratar este estrés post-traumático de forma diferente que la pérdida. A veces no se puede distinguir bien entre el stress post-traumático, la pérdida, el duelo y la creencia espiritual, asegura el Dr. Grimes

A veces no resulta fácil traer a la conversación terapéutica la espiritualidad. Por ello debemos cuidar a nuestros clientes, no cuestionar su espiritualidad y respetar sus valores y prácticas espirituales con respecto a la muerte.

No es proselitismo, es respeto profesional por su espiritualidad para ayudar a sanar su sufrimiento, argumenta el Dr. Grimes.

Los pacientes sobrevivientes al suicidio pueden experimentar dolor espiritual, que el Dr. Grimes define como: el resultado después de que las creencias fundamentales de uno mismo y del mundo se han derrumbado, llevando esto a cambios involuntarios de relaciones con otros, con el mundo y con uno mismo. El daño al entendimiento del lugar del alma y el punto de conexión con el otro.

Un acontecimiento inesperado como el suicidio provoca que se derrumbe tanto la percepción de uno mismo como la relación con el mundo y con Dios. De esta forma sobreviene el dolor espiritual.

En la Evaluación del Dolor Espiritual (O’Brien), las áreas de dolor espiritual más frecuentemente encontradas son la alienación, la ansiedad, la culpa, la rabia, la pérdida y la desesperación. Estas son las que requieren ser trabajadas para que la curación pueda ocurrir, asegura el Dr. Grimes.

La Transición al Amor Perdurable (Thomas, A.T.): El desafío central a medida que sufrimos es movernos de una vida donde los amábamos en presencia a una nueva vida, donde los amamos en ausencia. Nada es más difícil, nada es más importante, nada es más gratificante.

Según los psicólogos seculares no es necesario terminar el dolor, pero sí transformarlo.

El proceso de duelo es una transformación de la relación, desde la presencia física a los “lazos continuos” (Klass, Silverman y Nickman, 1996). Mediante la conexión espiritual, recuerdos, actos e historias que se transmiten a través de las generaciones.

Trascendencia y Espiritualidad: La muerte termina una vida, pero no una relación, la cual trasciende a la muerte y se transforma y sostiene a través de la conexión espiritual, los recuerdos, las historias y escritos (Walsh, 1998).

Los Recursos Espirituales y la Resiliencia: La resiliencia es la capacidad de resistir y recuperase de la adversidad saliendo fortalecido y con mayores recursos (Walsh, 1998). Es un proceso activo de resistencia, auto-restauración y crecimiento debido a la crisis, como en el caso de la muerte de un ser amado o una acumulación de pérdidas.

El Dr. Grimes finaliza su exposición mostrándonos una lista de los resultados en terapias de suicidio donde se ha tenido en cuenta la variable espiritual además de las propiamente terapéuticas:

  • Mejora de la calidad de vida.
  • Desolación reducida o disminuida.
  • Ansiedad controlable.
  • Mantenimiento de la valoración de uno mismo.
  • Esperanza mantenida.
  • Transición a otra etapa de la familia.
  • Transformación de mi autoestima a un nivel más alto y saludable.

2 Comments en Espiritualidad y Terapia Familiar con los sobrevivientes del suicidio de adolescentes

  1. César Carrillo // febrero 5, 2017 en 7:20 am //

    Me interesa en gran manera esta conjunción de temas: terapia y espiritualidad.

  2. Muchas gracias por tus comentarios César, es un placer que te haya gustado.

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*