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DE LA DESESPERACION A LA CREATIVIDAD. Un poco de magia contra la tristeza.

Autor: Adrian José Hinojosa

Escribiré sobre creatividad en un escenario terapéutico individual, es mi expresión desde lo personal, profesional y teórico-práctico de lo aprendido y aplicado en la Escuela Sistémica Argentina. Como diría Serebrinsky (2011) desde un lugar de estudiante, terapeuta, paciente e impaciente
El concepto creatividad se encuentra fuera de consenso entre las diferentes ciencias humanas. Tal como el amor (Linares, 2012) la creatividad es un concepto incómodo para su abordaje científico, sin embargo los espacios terapéuticos son escenarios para la improvisación, la imaginación, la invención y la innovación.

Creatividad interactiva
Csikzentmihalyi (2001, 2006) indica que la creatividad se da en un proceso interactivo, la define como la capacidad de desarrollar una respuesta o producto de utilidad que satisface ciertas necesidades de forma novedosa y que consigue ser reconocido por colegas evaluadores (y ahora también lectores) para constituirse como parte de un campo dado (psicoterapia).
Serebrinsky (comunicación personal, Junio 2015) considera que ser creativo es tomar elementos de la teoría, conceptos y combinarlos de diferentes maneras, un viaje circular de la teoría a la clínica y de la clínica a la teoría. El sistema creativo se caracteriza por la flexibilidad, por tener una comunicación blanda e imprecisa, por tener tolerancia y uso creativo del error.
No es huir del equívoco, de lo inestable o del aburrimiento, es también una expresión de tristeza (Serebrinsky, 2011). Sino de integrar estos aspectos para aprender de ellos.
Adherimos a una definición de creatividad que contempla:
• Que la creatividad responde a elementos considerados positivos y valorados socialmente.
• Que la creatividad es un fenómeno sistémico, donde la variable relacional se encuentra en la evaluación, aceptación y sostén del proceso y producto creativo.
• Que en los escenarios terapéuticos la creatividad se manifiesta como un proceso de aprendizaje donde el error y equívoco es una necesidad.

La mujer de las sombras

La paciente es una joven de 22 años, alias Jazmín. Dice tener un diagnóstico de bulimia y que no es la primera vez que recurre a psicología. Frente a los intentos de solución de otros terapeutas aplicaba una fórmula muy efectiva: huir de terapia.
Todo era difícil con Jazmín, desde hacer el genograma hasta responder preguntas elementales. Daba una respuesta muy frecuente: “NO SÉ”, especialmente cuando hablamos de la situación de BULIMIA que decía tener.
Era la mujer de las sombras, un acertijo por completo, distante y desconfiada. Entendí que los “NO SÉ” significaban “NO SÉ Y NO QUIERO SABER” y “NO SÉ Y NO QUIERO QUE SEPAS”. Descubrí una historia de abuso en su infancia por parte de un tío y un profundo sentido de desprotección de su madre.
Me explica que tiene serios intentos de mejorar, pero cuando intenta ser feliz y estar bien, aparecen cosas malas (ideas y recuerdos) y entristece, se pone fría e irritable. Luchábamos contra gigantes de niebla, los veíamos pero no los podíamos debilitar. Las sesiones eran un show y un tutorial de como frustrarse en terapia, ningún camino llegaba a ningún lado. Comenzábamos a discutir entre nosotros, a elevar la voz y pelear, desaconsejable, pero cierto.

Entre el ocaso del tratamiento y el estallido creativo. Harry Potter mí co-terapeuta
Cuando pensé en derivarla (por no decir abandonarla) Jazmín menciona que intentó suicidarse, que se siente muy prisionera de una fuerza angustiante que la invade, toma su alegría y ganas de vivir.
Nunca encontrábamos las palabras precisas para explicar dicha fuerza. Se sentía un sinsabor al finalizar las sesiones. Para explicarse debía atravesar largos y fastidiosos discursos insuficientes. Sus palabras marcaba un “enemigo” marcadamente abstracto, intangible y de difícil acceso.

– Terapeuta: ¿¡Eso que te pasa no será como un Dementor?!
– Jazmín: ¡¡¡¡¡¡Siiiiiiiii!!!!!! ¡¡¡¡¡¡Es eso, es exactamente esto!!! ¡¡¡Es tal cual, así me siento!!!
Los Dementores de Harry Potter (HP) son mounstros semejantes a la muerte; encapuchados, mantos rasgados y cadavéricos. Roban la felicidad de las personas hasta matarlas. En una imagen hacíamos concreto todo aquello tan difícil y abstracto de explicar (White y Epston, 1993).

dementor

La intervención salió de lo esperado, fue aceptada en el sistema y era el resultado de un camino de frustraciones e insuficiencias explicativas respecto a la situación patológica. Hablar de Dementores era mucho más sencillo y estimulante.
Llenamos las sesiones de descubrimientos sobre este Dementor, incluso pensó bautizarlo. Por suerte en los libros de HP mencionan como defenderse de ellos: se debe recordar y revivir su pensamiento más feliz, y eso se expresaría a través de la figura de un animal de luz que repelería a los ladrones de felicidad (Rowling, 2000).
Nos convertimos en aliados y este enemigo en común nos unía. Pero ninguno de sus recuerdos tenía suficiente fuerza, hasta que me cuenta que la escena más feliz, su pensamiento más querido es su terapia, su lugar de contención, su espacio.
Inmediatamente supo que animal elegir. “Mi animal será un cardenal” y en esa sesión yo vestía de rojo. Sentí un honor ser un poco la imagen con la que combatir la tristeza, las tragedias y su angustia tan abstracta.

El siguiente encuentro fue un pico de desorden: ¡Jazmín apareció con una jaula vacía! Cuando entró no supe que hacer, mi primer pensamiento fue que la había llevado a la locura y no sabía como volver. Fue ella quien me tranquilizó al explicarme de que se trataba.
Me cuenta que pensó en conseguir un Cardenal para que la motive y le permita continuar avanzando, pero que al ver la jaula imaginó al ave y no le gustó verla encerrada. Ya que sería lo mismo que le pasaba a ella, sentirse encerrada en sus miedos y dificultades.
Era una jaula pequeña que vio en una casa de decoración y quiso traerla a la sesión, que quería sacarle la puerta pero que lo hiciéramos juntos por ser lo más justo. De herramientas improvisadas y entusiasmos marcados utilizamos una cuchara y un cuchillo para hacerlo. Al terminar lloró con intensidad pues quitar la puerta de la jaula es lo que ha hecho en su terapia con su sufrimiento.

La siguiente sesión devolví a Jazmín la gentileza por la sorpresa de la jaula, la esperé con globos negros inflados con helio atados a su silla. Apenas entró entendió de qué se trataba, asintió con la cabeza y se sentó. El encuentro versó en cómo se sentía sentada allí y sentir a los globos-dementores detrás de ella, con la incomodidad de tener una parte del hilo justo en su cara y en especial, que es lo quiere hacer con eso. De un enojo, sin importar si podía, sin preguntar si era para eso arrancó los globos, abrió la ventana y los tiró.
Sólo atiné a pararme a su lado y la acompañé en el llanto, viendo cómo se veían los globos y se perdían a los lejos. Esta vez también lloró, lloró como quien tiene una despedida dura pero necesaria.

Las auto-agresiones desaparecieron, cada tanto sorprende a su madre con un abrazo, ha dejado a su novio pues no toleró que vuelva a ser infiel, dice “no ser ningún trapo de piso”. Ha conseguido trabajo y volvió a estudiar.
Transformar el caos en creatividad, tolerar la frustración, querer a los pacientes, estar atentos y aprender del equívoco, es lo que considero como factores prioritarios y de mayor peso en el desarrollo de este caso.

Bibliografia:

Csikszentmihalyi, M., Cuenca, M., Buarque, C., Trigo, V. (2001). “Potencialidades del ocio para el desarrollo humano”. Revista Ocio y Desarrollo. Documentos de estudio. Vol. 18. Pág. 17 a 32.

Csikzentmihalyi, M. (2006). “Creatividad. El fluir y la psicología del descubrimiento y la invención”. 2da ed. Barcelona. Paidós.

Linares, J., L., (2012) “Terapia familiar ultramoderna”. Barcelona, España, Herder.

Rowling, J., R. (2000) “Harry Potter y el prisionero de Azkaban”. Editorial Planeta. México

Serebrinsky, H. (2011) “Todos fracasos: Experiencias terapéuticas para psicólogos, pacientes e impacientes”. Buenos Aires, Argentina, Editorial Psicolibros.

White, M., & Epston, D. (1993). “Medios narrativos para fines terapéuticos”. Gedisa. España


 

Adrián José Hinojosa

Terapeuta Sistémico

Coordinador Noroeste Argentino de Escuela Sistémica Argentina

Docente por Universidad Católica Santiago del Estero en San Salvador de Jujuy (Argentina)

Doctorando en Psicología por Universidad de Flores (Argentina)

2 Comments en DE LA DESESPERACION A LA CREATIVIDAD. Un poco de magia contra la tristeza.

  1. GUSTAVO DIAZ GONZALEZ // agosto 17, 2016 en 8:24 pm //

    Harry poter como coterapeuta? Porque no! Muy creativo y muy al estilo de Victor Frankl en su libro la presencia ignorada de Dios.

  2. Muchas gracias por tus comentarios, se los haremos llegar al autor.

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